Para recordar: Palito Ortega y la dictadura

Una censura ciega, ubicua, impredecible, cambiante y, por lo tanto, inevitable. Hoy, se cumplen 37 años de la creación del llamado Ente

Una censura ciega, ubicua, impredecible, cambiante y, por lo tanto, inevitable. Hoy, se cumplen 37 años de la creación del llamado Ente de Calificación Cinematográfica, que fue dirigido por Néstor Paulino Tato, máximo censor de la historia argentina, entre agosto de 1974 y fines de 1980. Esa entidad censora tuvo en Tato –que ejerció su titularidad entre agosto de 1974 y fines de 1980, los años más terribles de la censura en la Argentina, a un personaje que siempre trataba de imponer sus ideas con una prepotencia premeditada jugando con la sorpresa y el pánico de su interlocutor y que en su gestión prohibió más de 700 películas[1]El cine argentino también participó con su «mensaje», de esa urgencia de la muerte, el disimulo de la muerte… la rutina de la muerte. La última dictadura necesitaba imperiosamente que mejorara su imagen y promoviera la confianza en el orden represivo. Se puso en marcha un vasto plan para manipular la producción, mediante la selección condicionada de créditos y una férrea censura.

«La prohibición de 200 películas extranjeras representa para el país un ahorro de un millón quinientos mil dólares. Aquí se ha convertido al en una mercadería de intoxicación, se está apelando al recurso fácil y en eso incurren los que venden cine. Hacen con la pornografía. Son unos miserables. Yo no permito agravios a la familia, a la iglesia y a las buenas costumbres», ponderaba. Néstor Paulino Tato.

Durante la dictadura, hubo films más o menos complejos o críticos o simplemente desesperanzados que lograban estrenarse. Es que más allá del siniestro plan del gobierno por combatir todas las ideas, quedaron muchas cosas que se les escaparon, ya que como resulta obvio, la sensibilidad artística les había sido negada por completo.

El 3 de abril de 1976, el Capitán de Fragata Jorge Bitleston, interventor del Instituto Nacional de Cinematografía, dijo claramente en un discurso que iba a «ayudar económicamente a todas las películas que exalten valores espirituales, cristianos, morales e históricos o actuales de la nacionalidad o que afirmen los conceptos de familia, del orden, de respeto, de trabajo, de esfuerzo fecundo y responsabilidad social, buscando crear una actitud popular, optimista en el futuro…». El mejor transmisor de estas palabras fue Ramón Palito Ortega, famoso y cinematográfica, quien durante la dictadura militar realizó toda su filmografía como director, empezando con DOS LOCOS DEL AIRE, estrenada el 22 de julio de 1976. Esta película funcionó como un elogio de las instituciones en el poder, a partir de la Fuerza Aérea y también, como una de la fe católica – algo muy recurrente en la filmografía de Ortega – y los símbolos patrios.

Capitán Bitleston, declaró: «sólo serán autorizadas las películas que muestren al hombre tal como es su lucha eterna y cotidiana contra el materialismo, el egoísmo, la cobardía, la venalidad y la corrupción, al hombre luchando por su honor, su religión y sus principios, sin librarse jamás a la violencia o al escepticismo. Sólo estas películas serán consideras como obras de arte… Todas las películas sin artísticos o que no presenten ningún interés como diversión y que atenten a los sentimientos nacionales serán prohibidas parcial o totalmente…»

BRIGADA EN ACCIÓN (1977) comienza con una persecución en montaje paralelo con imágenes de una exhibición de acrobacia por parte de la policía. Corre el año 1977 y el director elige ese plano para iniciar su film, y luego agrega una visita guiada por el museo policial con alguien que nos explica: «Naturalmente los medios para combatir el delito se han modernizado de modo de colocar a nuestra policía entre las mejores del mundo. Durante las veinticuatro horas del hombres y mujeres trabajan de distintas formas, velando por la tranquilidad de sus semejantes». Sí, la policía de 1977 es a la que se refiere el film. Estos elogios se multiplican alegremente y hay espacio para todas las bajadas de línea posibles.

En AMIGOS PARA LA AVENTURA (1978) la insistencia por festejar «una nación de paz» de ninguna manera puede ser accidental. Como tampoco lo es que Vivir con alegría (1979) termine con una cita de Juan Pablo II cubriendo toda la pantalla. Este film es el más claro con respecto a los valores católicos, patriarcales y conservadores del director.

En estos films de Ramón Ortega y su productora «Chango» (nacida con la dictadura) hay un elemento que es irrefutable: nada es accidental, ni existe ambigüedad posible, sabían lo que estaban haciendo y por qué.

Fuente: http://www.monografias.com