27 mayo 2024

Neurociencias , música y memoria

Una nueva investigadora se sumó al equipo de trabajo del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH-CONICET) del CCT CONICET-CENPAT de Puerto Madryn, y con ella se incorporó una nueva línea de investigación en neurociencias enfocada al efecto sobre la memoria de intervenciones basadas en música. Verónika Diaz Abrahan es investigadora asistente de CONICET, licenciada en musicoterapia y doctora en neurociencias dentro de la especialidad de ciencias cognitivas: “Yo soy de Madryn y desde los seis años estudié música. Pero también me interesaba la medicina. Entonces, al finalizar la secundaria encontré en la carrera de musicoterapia, que se dicta en la Facultad de Psicología de la UBA, algo que relacionaba mis dos vocaciones. Luego, con el transcurso de la cursada me di cuenta que esa parte de medicina no estaba y por eso me fui volcando a la investigación en neurociencias”, relata. Siendo estudiante, participó como ayudante alumna en materias de neurociencias permitiéndole conocer el campo de la investigación. Luego, ya como musicoterapeuta, y en su búsqueda por relacionar la música con la calidad de vida de las personas, la científica tuvo la oportunidad de trabajar en el Servicio de Pediatría del Hospital de Clínicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con pacientes oncológicos. La música, en este caso, formaba parte de los cuidados paliativos que se le brindaban a niños y niñas con tratamiento oncológico. Actualmente co dirije, además de investigar en el IPCSH, el Laboratorio Interdisciplinario de Neurociencia Cognitiva (LINC) junto a la Dra. Nadia Justel, investigadora independiente del CONICET. “Ella fue mi directora de tesis de grado y postgrado y quien me introdujo al tema de la memoria, aunque Nadia investigaba memoria, pero en modelos animales. En un momento de su carrera enfocó su trabajo en la memoria emocional de humanos. Esta es la memoria donde la información que vamos adquiriendo tiene una carga emocional muy fuerte y, por ende, cuando pasa mucho tiempo, la persona lo recupera continuamente. Y como a mí me interesaba la improvisación musical, confluimos y comencé a investigar el efecto de la música sobre los procesos de memoria. Específicamente el efecto de la improvisación musical. Aunque en ese momento, la memoria no era mi foco principal, se convirtió en adelante en mi línea de investigación”, detalla Abrahan. Algunos de sus trabajos, escritos en co autoría con la Dra. Justel y otros autores, dan cuenta de los temas abordados por la científica del IPCSH: “Impacto en la memoria verbal por intervenciones basadas en música: un comportamiento experimental estudiado con adultos mayores”; “Estrategias musicales para mejorar la memoria de los niños en un contexto educativo”; “Improvisación musical: un estudio con métodos mixtos sobre interacciones sociales en jóvenes y adultos mayores”. En el IPCSH continuará las investigaciones sobre las intervenciones musicales y su influencia en los procesos de aprendizaje y memoria, pero además buscará contribuir a los estudios socio históricos del Instituto, utilizando la música para reconstruir la memoria de eventos regionales. La Dra. Abrahan reconoce haber expandido con las neurociencias las fronteras del campo de la musicoterapia, en referencia a resultados concretos que obtuvo mediante experimentos. “Le llamo experimentos a estudios que hice durante el doctorado donde traté de controlar variables intervinientes con un procedimiento bastante sistemático. Por ejemplo, con un grupo de personas que aprendían algo, un contenido, y posteriormente hacíamos algo, participaban de intervenciones basadas en música. O hacíamos una improvisación, o escuchaban música, o permanecían en silencio. Intervenciones breves porque eran de tres minutos. Después se evaluaba la memoria. Entonces, en ese contexto, bajo ese procedimiento, encontré que la improvisación mejora los procesos de memoria en muchas edades, con diferentes tipos de memorias, en diferentes poblaciones de Argentina. Por eso, si tuviera que resumir en una frase mi investigación diría que hasta el momento pude comprobar que la música mejora los procesos de memoria”, cierra la científica.