El valor del voluntariado

EL VALOR DEL VOLUNTARIADO

Se conmemora en todo el país el Día Nacional del Bombero Voluntario con avances y retrocesos para una actividad que convoca a más de 43 mil argentinos y argentinas.El ya mítico incendio de La Boca que dio origen al primer cuerpo de bomberos de la argentina en 1884 traza un puente con el presente que marca a fuego, literalmente, la identidad de los bomberos y bomberas del presente: primero la comunidad y sin pedir nada a cambio.

“En la Argentina existen más de 1.000 Asociaciones integradas por más de 43.0000 bomberos voluntarios, 36.000 hombres y 7.000 mujeres, profesionales de la emergencia con vocación de servicio cuya misión es la de salvar vidas y proteger los bienes de la comunidad”, expresa el Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios en su web para dar cuenta de la magnitud y envergadura de la actividad. A veces le cuesta creer al ciudadano de a pie que personas agrupadas en asociaciones civiles gestionen cuerpos activos integrados por bomberos y bomberas que voluntariamente arriesgan su vida, y que además tengan que administrar cifras millonarias para la compra de equipos y móviles.

Y es que el voluntariado de la actividad bomberil, ya sea en su faceta civil, tanto como en la de fuerza de seguridad, se nutre de una gran pasión expresada en igual medida desde el plano dirigencial, pasando por las jefaturas, hasta llegar al recién ingresado aspirante. Basta con recorrer lo que comparten en sus redes sociales los bomberos y las bomberas para identificar un profundo amor por la profesión y una honda vocación de servicio.

Madryn no es la excepción. Una asociación eficiente y transparente, junto a un cuerpo activo con alto grado de profesionalismo, integrado por más de 60 vecinos y vecinas, forjan un presente institucional que enaltece a la actividad y es reconocida en todo el país.

Ante todo, por cargar sobre sus espaldas la dura enseñanza de haber tenido que crecer en profesionalismo, formación y equipamiento de punta, a costa de la perdida de 25 camaradas en el cumplimiento del deber.

El contexto actual no es nada favorable para el sistema, pero sin embargo las motivaciones y el espíritu de cuerpo siguen intactos. Pandemia mediante, bomberas y bomberos están más que expuestos en las emergencias y eso implica que un contagiado en un cuartel signifique prácticamente la cuarentena de todo el cuerpo activo y el consabido riesgo de cese del servicio. Y a eso se agrega lo económico. Que más allá de los vaivenes financieros de los últimos tiempos, con dirigencias políticas que entienden la necesidad de otorgar herramientas de financiamiento y otras que no; se complejiza día a día con el escenario de una economía en recesión y el dólar en alza, que fija el precio de los insumos todos importados.

De aquella realidad hace 136 años de un grupo de entusiastas migrantes italianos de La Boca a este complejo presente, quedan intactas las convicciones que suben al autobomba en la persona del bombero en cada emergencia.